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UNIVERSO QUE LLORA

Sólo queda decir ¡"Chape" campeón!

Publicado: 2016-12-07

Chapecó tiene bordes macondianos. Hasta su significado es nostálgico: lugar desde donde se ve el camino de la plantación. Es una villa muy recóndita, en el estado de Santa Catarina, Brasil, rayando la frontera, al lecho de un rio con piedras blancas que parecen huevos prehistóricos y en una zona que la mayoría de agencias de viajes ignoran. Pero, además, sus pobladores últimamente andaban casi flotando, como entre lluvia de mariposas y flores amarillas. Todo por el mayor orgullo que ese pueblo medio olvidado de agricultores, ganadores y avicultores, haya tenido: el Asociación Chapecoense de Fútbol. El cuadrito que de la cuarta división regresó fuerte e invencible hasta alcanzar los cuartos de final de la Copa Sudamericana, el 2015, y la definición del mismo torneo, esta temporada, y desató el más hermoso de los contagios colectivos y que tiene al más popular de los deportes como efectivo portador: la felicidad. 

Pero Macondo conocía, y mucho también, de tristezas, de esas penas que se hacen más insufribles si son deportivas. Y, carajo, los jóvenes chapecos hambrientos de hacerse grandes tuvieron que irse cuando a punto estaban de besar la gloria, en Medellín, sede del cotejo de ida ante Atlético Nacional, una noche mala.   

José Arcadio Buendia dictaba en la novela de Gabo que uno no pertenece a la tierra donde nace, sino a donde fallece. Los del Chape, campeones póstumos de la Sudamericana, son, ton, hijos del universo que hoy los llora.

Hasta la próxima.


Escrito por

orivasplata

Trujillano. Comunicador social y escritor. Viajero, soñador de libertades, becario de la Fundación Nuevo Periodismo de García Márquez.


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